El último domingo de agosto,
al alba suben caballos a Flores,
gallardos y aderezados de primores,
guiarán a LA PATRONA los potros.
LA VIRGEN DE FLORES llevada a hombros,
detrás el gentío charlando alegre,
cofrades al lado vista no pierde
para velar por el orden y adornos.
Foráneos y perotes ese día
tienen en la fecha, siempre marcada,
una flor para rendir pleitesía.
Caminan y cantan, ya amanece,
música y letra ya encontrada,
Otro año y otra gente permanece.
Jierro
