Desde pequeña, siempre cantaba con su familia,
era el violín su amigo amado y predilecto,
sacaba tiempo para tocarlo todos los días
ya no podía pasar sin él ningún momento,
con pisistrato tarareaba bellísimas melodías,
arrancaba la sensibilidad toda del instrumento.
Pasando el arco por las cuerdas en polifonía
con otros músicos tenía muchos encuentros.
Él, era su niño, inseparable para su vida.
Ella, enamorada perdidamente, su complemento…
Jierro
