Frente a la alambrada, bajo el sol abrasador,
como en una ratonera, rendidos, allí cayeron,
la sangre joven, en el suelo se derramó,
muriendo la esperanza de alcanzar el paraíso extranjero… ¡que atrae y brinda divinas alegrías y dorados sueños!
El viento denso corre en un torrente amargo,
como un eco perdido, clama en el desierto,
aviva los dolores que infunde la tristeza,
tras inútil fatiga del errante viajero,
huyendo de las sombras, del hambre que atormenta,
buscando la fortuna que su mundo le niega,
cruzando a otras orillas, saltando las fronteras…
Jierro
