Dos gotas de agua que fluyen,
toman regatos distintos,
cuando corrían tras el viento,
arrastradas por corrientes impetuosas,
se separan sin quererlo.
Entre aguas bravas perdidas,
en el gigantesco océano,
brillan a la luz de la luna,
la noche del solsticio de verano.
En un remanso de paz armoniosa,
el murmullo de las olas mecían,
y cantaban canciones de cuna,
empujadas por las mareas,
se encuentran en la orilla,
entre encajes de espuma…
Jierro