Luna eclipsada de agosto,
por el sol apagado en el cielo,
luna de amor, luna nueva,
faros a un mundo lleno,
a la vez, que sombras siniestras,
de montañas lóbregas y desiertos.
Pero quedan miradas de esperanza,
con sonrisas de misterio,
que laten al nuevo día,
cuando traen canciones el viento…
El alba llega indecisa,
va de la alegría al lamento,
y se convierte en luminosas chispas,
a ojos que otean inquietos.
Mañana, quizás hogaño,
llegará un despertar nuevo:
«Señor, que todo lo puedes»,
que no existan las barandas,
sí, un mundo mejor, honesto…
Jierro
Imagen: Wibu lu, CC BY-SA 4.0, vía Wikimedia Commons
