El alcoholismo

El alcoholismo

El alcoholismo no es un problema de libertad personal como pretende hacernos creer la industria del alcohol, sino un grave problema social, porque sociales son también los condicionantes que han hecho disparar su consumo en las reuniones de jóvenes y el encuentro en botellones.
Por tanto, la solución pasa por una acción de gobierno capaz de coordinar medidas de educación sanitaria y medidas legislativas. La exigencia de un planteamiento global constituye un derecho que tenemos el deber de exigir como ciudadanos sensibilizados por nuestra salud. Una sola y aislada acción informativa es insuficiente si no se integra en un programa preventivo global con objetivos a corto, medio y largo plazo…

La educación sanitaria debe incidir primero sobre las «poblaciones ejemplares» y después, a través de ellas, llegar a la población general, a los jóvenes y a los niños. Para que sean efectivas estas medidas educativas han de ir acompañadas de medidas legislativas encaminadas a la restricción de la disponibilidad de la droga, a la supresión de los actuales privilegios económicos que disfruta la industria relacionada con el alcohol, a la restricción y final supresión de la publicidad y al aumento de zonas públicas libres del consumo de alcohol.

La lucha contra el alcohol no puede considerarse de forma aislada, pues el alcohol, es una toxicomanía más. El objetivo final no es lograr la reducción de consumo de un determinado producto, sino que la población haga suyo un concepto positivo de salud capaz de proporcionar al individuo y a la colectividad entera la posibilidad de crear conductas más saludables.
Tenemos que luchar por un sistema sanitario capaz de hacer de la salud, no el estado de ausencia de la enfermedad, sino el eje fundamental de un estilo de vida. Que la salud sea un valor positivo para la comunidad y un bien social de primer orden…

Jierro

Imagen: Henri de Toulouse-Lautrec, Dominio público


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