Gracias al uso de la razón hemos podido comprobar que el llamado «animal racional» es, sin duda alguna, el menos racional de todos los seres. Los primeros filósofos se interesaron por la complejidad de nuestro ser y tras más de veinte siglos de especulaciones no hemos resuelto prácticamente nada.
La tendencia actual es conceder un interés primordial a las «VIVENCIAS». De un modo más o menos consciente todos hemos ido renunciando a nuestra realización personal y hemos optado por una «SUPERVIVENCIA» en medio de una sociedad competitiva…
Es evidente que la parte emotiva juega en la persona un papel muy importante, aunque en nuestras latitudes occidentales no se le concede el valor necesario. Pocas personas gozan de la inmensa fortuna de hallarse a gusto en sus actividades habituales y por este motivo, otras, van al psicólogo en busca de algo para llenar sus vidas o bien optan por integrarse en un grupo de «CRECIMIENTO PERSONAL». Por supuesto, existen problemas en todas aquellas personas que, por un motivo y otro, no han sido capaces de aceptarse a sí mismas…
En nuestra sociedad hay personas «ORIGINALES» con graves dificultades para adaptarse a ella. Es posible resolver nuestros problemas personales y conocernos mejor gracias al «AQUÍ Y AHORA». Apreciar mejor las posibilidades de goce que nuestra vida nos brinda, dado que en nuestras actividades cotidianas no somos muy propensos al disfrute, el andar por la vida con una cierta dosis de humor, o dedicarnos a pintar, a escribir o hacer algo que nos guste durante las pocas horas de ocio que nuestras ocupaciones diarias nos permiten…
Jierro