El origen de «LOS MAYOS» se remontan a las antiguas civilizaciones de los FENICIOS y a los GRIEGOS que manifestaban su adoración a los dioses en fiestas de exaltación en los cambios de estaciones.
La fiesta «MAYUMEA» fenicia exaltaba la primavera. Esas costumbres fueron asimiladas por los celtas y la festividad de «BELTANE» marcaba el comienzo del «verano pastoral», cuando las manadas de ganado se llevaban a las tierras de pasto de las montañas. Una de las principales actividades consistía en encender hogueras en las montañas y colinas con rituales y significados políticos.
En HISPANIA, en tiempo de los romanos, se adoraba a la diosa BONA DEA, también llamada MAYA, diosa de la fertilidad. Con la llegada de los árabes está tradición se manifestaba en cantos o rondas a la persona amada… El cristianismo ha asimilado multitud de fiestas paganas y surgieron otras celebraciones como «LA CRUZ de MAYO».
En España y Portugal «la maya o el mayo» es un tronco o palo alto (árbol de mayo) que se alza en la plaza durante todo el mes y donde los mozos y mozas celebran bailes y festejos. Los jóvenes competían por trepar al árbol hasta llegar a la parte superior, donde debían coger una bandera, mientras que las muchachas les animaban contando y bailando en torno al árbol. El baile alrededor de un palo de mayo es uno de los momentos más destacados, se atan cintas de todos los colores a su parte superior y cada participante gira alrededor del palo con una cinta en la mano…
El calendario celta también marca la fecha del solsticio de verano ya que el árbol de mayo se quema durante la fogata de San Juan. Durante la Revolución Francesa, «el árbol de mayo» se convirtió en un símbolo de la toma del poder por parte de los campesinos. Cuando los revolucionarios vieron que los privilegios no se abolían, fueron a cortar árboles en los bosques señoriales y los plantaron delante de las casas de los señores y los eclesiásticos. Dijeron: «¡AHORA MANDAMOS NOSOTROS!». A partir de entonces, a través de este gesto, se les decía al elegido: «Te hemos dado nuestros votos». A cambio el representante elegido debe recibir y tratar generosamente a la población…
Jierro
Imagen: Adville, CC BY-SA 3.0, vía Wikimedia Commons
