En el museo de BAÑOLAS (Gerona) en un viaje de estudios con alumnos, visitamos un museo de Historia Natural, cual fue nuestra sorpresa al ver en una urna de cristal un cadáver embalsamado de un negro bosquimano exhibido como un trofeo.
Sostenía una lanza y un escudo, estaba semicubierto con un tejido de rafia y una especie de falda anaranjada. No era una momia ni estaba hecho de yeso, era un ser humano…
En 1831 dos hermanos franceses habían robado cerca de Ciudad del Cabo (Sudáfrica) algunas partes de su cadáver. Los hermanos Verreaux viajaron a PARÍS y con ayuda de alambres, pedazos de madera y periódicos como relleno del cuerpo del africano, apareció exhibido en una galería en la Rue Saint-Fiacre…
Generaciones enteras de europeos observaron en museos de Francia y España a un guerrero africano que lo disecó un taxidermista para exhibirlo en un museo.
En 1888 «EL NEGRO» apareció en España en la Exposición Universal de Barcelona, en un catálogo se presentó como «EL BETCHUANA».
En BAÑOLAS los orígenes de «EL NEGRO» comenzaron a olvidarse, de pie en su vitrina personificaba de una manera conmovedora los aspectos más oscuros del pasado colonial europeo.
Las cosas comenzaron a cambiar en 1992 cuando el doctor Alfonso Aracelín sugirió al diario EL PAÍS que «EL NEGRO» debería ser retirado de los museos…
Apoyado por personas influyentes y un alto funcionario de la ONU en el año 2000 inició su regreso a casa. El ataúd donde fue enterrado en BOTSWANA sólo contenía el cráneo, un brazo y los huesos de los pies. Y ese día el Hijo de África fue homenajeado en GABERONE.
En un examen forense en 1995, reveló que había vivido unos 27 años, medía 1,40 metros, y que habría muerto probablemente de neumonía…
En la ciudad de GABERONE se levanta uno de los monumentos más famosos del país: «EL NEGRO «.
Jierro
