El camino de la apuesta militar y armamentística

El arsenal bélico que poseen las naciones no es digno de la era que vivimos. Reconvertir esa industria paulatinamente en algo digno, de colaboración internacional, de progreso, sería un objetivo muy importante para la humanidad. Lástima que en estas últimas décadas, vayan más de prisa las innovaciones técnicas que las propias ideas de los hombres y los horizontes sean oscuros…

La mayor parte de los países están dedicando a la industria bélica un potencial considerable de sus recursos. Es verdaderamente contradictorio que el nivel intelectual de la humanidad siga un camino paralelo al incremento militar y armamentista…

Una educación integral de las personas tendría que ir replanteando esta industria de las armas por otras con principios pacifistas. A pesar de la crisis general de producción en todos los sectores, puede decirse que, en lo que toca a la industria de armamento, cada vez absorbe un presupuesto más alto. Se funden miles de millones como se queman fuegos artificiales en una verbena.

El tráfico de armas es un vaivén continuo de una parte a otra. Bajo estas operaciones hay intereses muy particulares, grupos de presión o terrorismo encubierto con ramificaciones internacionales…

Hoy cualquier acción repercute globalmente. Una explosión en cadena, una catástrofe en una central nuclear, la contaminación de la atmósfera o de un río… afecta a miles de seres, sean de una nacionalidad y otra. Hay que tener la mirada más amplia que la que tuvo la EDAD MEDIA.

Una decisión tan trascendente escapa a los ciudadanos de la calle, pero una buena educación, un nivel cultural amplio y una responsabilidad irreprochable disminuyen la agresividad, aminoran las tensiones y facilitan el entendimiento. A la larga, saldrá ventajoso el país que se dedique a formar a sus individuos en vez de equiparlos con unas armas que gozan de poca eficacia ante un conflicto que degenera casi siempre en internacional…

Jierro


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