Las meriendas de mi niñez a veces eran de pan con onzas de chocolate de las 3 Tazas o del chocolate Santa María y las 3 carabelas. España fue pionera en la elaboración del chocolate en Europa.
ASTORGA y CHOCOLATE siempre han ido juntos. Esta relación se remonta al siglo XVI cuando HERNÁN CORTÉS trajo a ASTORGA el cacao procedente de América, como dote, cuando quiso desposar a su hija María con el heredero del marquesado astorgano.
En el año 1914 estaban censadas 49 fábricas chocolateras en ASTORGA y actualmente, aunque el número de productores es más reducido, los chocolates de Santocildes, del Arriero Maragato o de Peñín Chocolatier siguen siendo deliciosos. Además de las innovaciones con cecina, garbanzos o naranja… No es de extrañar que ASTORGA tenga su propio MUSEO DEL CHOCOLATE.
Su historia comenzó con un sabor amargo a hierro y fuego. HERNÁN CORTÉS y sus camaradas descubrieron combatiendo contra los AZTECAS por el control de MÉXICO, que en los banquetes de TENOCHTITLÁN se servían «unas copas de oro fino, con cierta bebida hecha del mismo cacao, que decían que era para tener acceso con mujeres». Rápidamente aprendieron que era una poción mágica que fortalecía a los guerreros en los momentos previos a la batalla.
Solo había un problema. La crema de cacao era muy amarga… Los monjes españoles la servían en caliente con un pellizco de canela y era el trago ideal para soportar las largas jornadas de ayuno que malvivían en sus monasterios.
De los monasterios pasó el chocolate a los palacios y a la alta sociedad, después al añadirse azúcar, ya más barato, en el siglo XVII, el consumo se popularizó…
La etapa más importante del chocolate de ASTORGA transcurre entre los años 40 y 60, cuando más de cuarenta familias artesanas transformaban el cacao en chocolate y se convirtió en tradición desayunar chocolate a la taza…
Los tiempos han cambiado y ASTORGA no puede competir con las poderosas industrias de ALEMANIA, BÉLGICA o SUIZA, pero en ASTORGA ya suman más de un siglo de producción del auténtico caleidoscopio de sabores y aromas, a la taza o en tabletas. Su sabor intenso y sutilmente perfumado, y su suave textura hace de él un capricho al que pocos se resisten…
Jierro