Nadie puede dudar de la magia de un delantal… En la antigua Creta la diosa de la fertilidad y los sacerdotes asirios usaban delantales sagrados. En aquellos tiempos se utilizaban pocas prendas y se usaban delantales para protegerse y mantenerse limpios.
Fueron ELLOS, no ELLAS en el siglo XIII, los primeros en ponerse el delantal. Fabricado de piel de cordero era, por entonces, prenda habitual para artesanos y cocineros. Su nombre significa «va delante » y también se le conoce como «mandil».
En el siglo XVIII se impuso como uniforme de trabajo en las fábricas europeas, y es en el siglo XIX cuando las llamadas «amas de casa» se lo prenden a la cintura para mantener limpia la ropa que llevaban puesta (lo encontramos en las obras literarias: David Cooperfield y Mujercitas).
En los años 60 del pasado siglo los jóvenes hippies hacen que el delantal pierda fuerza al ser considerado como un símbolo de la opresión femenina.
Los melenudos con fotos de las abuelas con el delantal hasta los tobillos haciendo las faenas en casa, encendieron esta reivindicación…
50 años después en Estados Unidos hubo diversidad de modelos y materiales con los que se fabricaban delantales (goma, tela, plomo, cuero…), su uso se extendió tanto, que se establecieron distintos colores por profesiones: camareros, cocineros, zapateros, peluqueros…
Lo que es innegable es que ni el paso de los siglos ni los cambios de hábitos han logrado desterrar al delantal, mientras que desaparecían enaguas, pololos o corsés…
Hoy el delantal ha llegado a su época de mayor esplendor. El vestuario laboral atrajo la atención de los diseñadores de moda del momento.
Las CELEBRITIES se pusieron manos a la obra con ropa de trabajo y el vestuario laboral se transfiguró, si bien lo clásico se mantuvo…
En las ferias especializadas empezaron a celebrarse desfiles y las prendas de tendencia, la utilizaron las empresas o marcas para crear diferencias antes de su lanzamiento. Ya no queda nada de su condición de complemento mal visto por su asociación con el «ama de casa». Los artesanos retoman el delantal como enseña e imagen de su trabajo. Y la nueva tendencia de revalorizar la cocina con programas de TV y su gran difusión en redes sociales ha hecho de los delantales el complemento perfecto…
AUNQUE YO ME QUEDO CON EL DELANTAL DE MI ABUELA, QUE ME SALVABA DE LA ALPARGATA DE MI MADRE…
Jierro
