El DOLMEN de MENGA es un monumento megalítico, declarado PATRIMONIO MUNDIAL el 15 de julio de 2016 y Bien de Interés Cultural, situado en la ciudad de ANTEQUERA (Málaga). Se encuentra junto al dolmen de VIERA. Su valor universal estriba en su monumentalidad y su orientación singulares a la PEÑA de los ENAMORADOS, que junto al THOLOS de EL ROMERAL, constituye un único ejemplo en el que los hitos naturales se perciben como monumentos y las construcciones se presentan bajo la apariencia de paisajes naturales.
La grandiosidad de MENGA radica en la cantidad de mano de obra y el peso descomunal de las losas que lo componen, en su carácter arquitectónico, en la creación de un espacio interno asombroso de más de 6000 años de antigüedad. Sin duda llama la atención los tres grandes pilares que se alinean a lo largo coincidiendo con las cuatro losas de cubierta y que no responde a patrones generalizados en otras zonas o regiones…
En el siglo XIX un estudio de Rafael Mutjana reconoce que el edificio era un auténtico templo celta. En los albores del solsticio de verano MENGA se convierte en un lugar mágico, incidiendo la luz del sol directa hasta su séptimo ortostato. A diferencia de otros monumentos megalíticos orientados al sol, el DOLMEN de MENGA está orientado hacia la PEÑA de los ENAMORADOS. En un paisaje en el que se refuerza la idea de que MENGA era un lugar de culto o celebración ritual para sus constructores, como símbolo de santuario.
ALFONSO XII impulsa la compra del monumento por la cantidad de 25.000 pesetas, así como la declaración de este como Monumento Nacional en 1886. En junio de 1852 llegan a Antequera en busca de un templo druida del que han oído hablar, el «más antiguo monumento de los que hubieran visitado, más allá en la oscuridad de los tiempos»…
Cuenta la leyenda que Tello, soldado de Fernando el Católico y preso en las mazmorras de Granada, se enamoró perdidamente de Tagzona, la hija del rey moro. Ambos jóvenes consiguieron llegar hasta Antequera justo cuando los cristianos habían comenzado el cerco de la ciudad y las tropas del rey nazarí estaban a punto de alcanzar a los fugitivos. Estos, al no poder seguir huyendo, subieron a lo alto de un elevado risco (conocido desde entonces como la PEÑA de los ENAMORADOS) desde el que se lanzaron al vacío antes de que los separaran.
La PEÑA de los ENAMORADOS también es famosa por su peculiar forma, que algunos interpretan como una «cara de indio» representando a un guerrero convertido en piedra para proteger a los amantes…
Jierro
