Tiempo de decir los rezos,
a la puerta de los caminos,
cuando el alba despierta a la noche,
en la sangre el mismo latido,
todos juntos en el mundo,
la libertad del hombre esperaron,
y un tiempo de paz agotado…
Hay que esperar cantando,
para empezar de nuevo,
en el país de ninguna parte,
con las voces de nuestro tiempo,
hablar del dolor que nos mira,
en callejas donde ya nada nace…
Caminan sin parar en un oscuro,
mudo miedo que hace daño,
de soledad sin fondo entre humos,
donde apuntan fusiles sobre los ojos,
de niños abandonados que se hacen adultos…
Las horas fueron dejando,
cadáveres de niños en el suelo,
pasa el tiempo sin detenerse,
no tiene ni fin ni comienzo.
¿Qué fue de aquella PALESTINA?
¿Qué fue de sus infantiles juegos?
TIEMPO DE DECIR LOS REZOS…
Jierro
