Las mujeres de NÍGER parten cada día a luchar contra el desierto. En la región de KEITA, tras horas de duro trabajo bajo temperaturas de 50 grados, 25.000 hectáreas desérticas vuelven a ser cultivables gracias a las mujeres.
En las poblaciones sólo vivían ancianos, mujeres y niños, ya que los hombres habían emigrado a otros países limítrofes en busca de trabajo para sacar adelante a las familias.
Las mujeres se comprometieron con el Plan de la FAO cuando en 1980 se hizo un proyecto de desarrollo rural para luchar contra la sequía. Había que empezar por preparar los terrenos, retirando las piedras y formando con ellas muros protectores contra el viento. Después socavaron trincheras para retener la escasa agua durante la época de lluvias. Y por fin, después de la siembra, llegaron las primeras cosechas…
En 5 años un proyecto de desarrollo financiado por ITALIA, transformó cerca de 5.000 kilómetros cuadrados de tierras estériles y no productivas en una zona floreciente para cultivos, ganado y árboles.
La participación de la gente que comenzó por las mujeres y se fueron sumando los hombres que regresaban de la emigración a otras tierras, plantando árboles, excavando pozos, construyendo vertederos, represando ríos, construyendo terrazas y camellones, realizando laboreo profundo y levantando cerco para dunas… Consiguieron hacer posible el proyecto que capacitó y ayudó a los pobladores a construir escuelas, caminos, centros comunales, clínicas y molinos…
Se han introducido nuevas habilidades en la comunidad, incluyendo cultivos comerciales, artesanías y procesamiento de productos agrícolas. Miles de personas participaron en grupos de trabajo y cientos han sido capacitados para manejarlos.
Existen métodos para almacenar la escorrentía de periodos lluviosos para utilizarlos durante los periodos secos, se usan estanques, balsas, cisternas y presas de tierra para riego suplementario.
En los primeros años se dieron casos de hombres que reclamaron sus tierras tras regresar y comprobar los progresos. Un jefe de aldea acabó con el conflicto al dictaminar que «la tierra es de quienes le devolvieron la vida».
Hoy siguen siendo las mujeres vestidas con túnicas de colores vivos y moviendo la azada al son de alegres cánticos quienes siguen comprometidas con el PLAN. ¡Y NO ES UN ESPEJISMO!
Jierro
