ANDALUCÍA acoge muy diversas corrientes culturales, oriundas tanto de Oriente como de Occidente. Y todo ello no sólo en lo artístico, sino también en lo histórico, en las manifestaciones literarias, en el lenguaje y en su etnografía y folklore.
Cavernarios, fenicios, griegos, romanos, árabes, cristianos y conversos en su caminar han forjado la senda de una expresión propia: EL FLAMENCO.
Los gitanos son responsables de una parte. «Los sonidos negros» de los que habló LORCA en referencia a MANUEL TORRE son hijos del folklore que han sido paridos por la cultura de un pueblo «el quejío». Cádiz se expresa por cantiñas; Málaga por jaberas, jabegotes y verdiales; Córdoba por zánganos y fandangos de Lucena; Granada por zambras, granaínas y media…
¿Acaso no nace del pueblo el lamento sonoro de la calamidad que padecieron los alfareros en Triana, una de las cunas del flamenco? O con la SOLEÁ, o con la SEGUIRIYA esa queja que se aposentó sobre las gargantas…
El artista flamenco se identifica con el poeta: siempre dispuesto a manifestar sus sentimientos, intimidades, inquietudes…
El cante y la poesía se han dado la mano en la soledad en el amor y la muerte…
Don Antonio Machado, bajo su heterónimo «Juan de Mairena», nos dirá que «hemos de acudir a nuestro folklore, al saber vivir en el alma del pueblo, más que a nuestra tradición filosófica que pudiera despistarnos»…
«El Arte Flamenco es un monumento cultural andaluz, por lo menos como la filosofía de Séneca y Averroes»…
La música es un lenguaje universal y cualquier tipo de música puede ser sentida y entendida en otro.
EL FLAMENCO es una música que engancha, aunque no es fácil de entender, aunque hay aficionados que vienen de países con una cultura distinta a la nuestra, que aún sin entender bien el idioma visitan asiduamente las Peñas Flamencas emocionados al escuchar los palos del flamenco.
EL FLAMENCO te hace sentir un escalofrío que recorre el cuerpo y despierta los sentimientos…
Jierro
