En los siglos XIX y XX, las labores sociales, políticas o familiares «sólo en ocasiones especiales» quedaban recogidas en la FOTOGRAFÍA. Sin embargo, para la sociedad actual digital la captura de imágenes se ha convertido en una actividad banal y casi universal. En un solo día podemos recibir más fotos que nuestros abuelos en años.
Hemos pasado al imperio de lo audiovisual. En algunas fotos de personajes mientras están comiendo, para muchos aficionados, fotografiar el plato es más importante aún que comérselo. El fotógrafo es un «mostrador», nos enseña los seres, los objetos, la naturaleza en distintas formas… El primer fotoperiodismo se limitaba a captar la foto aisladamente para ilustrar la historia. Posteriormente la imagen será la historia acompañada de un texto…
En su origen la FOTOGRAFÍA, el «pariente pobre» de las artes, consiguió escalar puestos hasta ser «cómplice» de la propaganda de toda clase de ideologías políticas e intelectuales. Las imágenes son a menudo productos culturales que dan lugar al conflicto o la confrontación ideológica o moral, a través de representaciones violentas, ofensivas o para escandalizar a determinadas personas o capas sociales por su heterodoxia frente a determinados estatus socio-culturales establecidos.
El seguimiento de tendencias e «influencers» que proporcionan estrategias como el uso de filtros de fotografía o arriesgadas recomendaciones, entre otras, para ajustarse al ideal de belleza y conseguir así más «likes», seguidores, que refuerzan la idealización de estos estilos de vida y belleza…
Los adolescentes que perciben la imagen de manera distorsionada de cuerpos reales de los demás comparándolo con el suyo propio, es un riesgo que puede llevar, por ejemplo, a un trastorno de «conducta alimentaria».
Cada vez hay que disfrutar más sin sacar el teléfono móvil del bolsillo, sobre todo, cuando estamos acompañados y la atención en torno a la mesa no se ven interrumpidas por los sucesivos disparos de los móviles.
Hagamos memorable, «realmente especial», nuestros encuentros sin grabarlos ni registrarlos. Volver a utilizar ese artefacto mágico desarrollado durante milenios en nuestro cerebro que se llama «EL RECUERDO» que tiene además la capacidad de embellecer el pasado con mucha más clase y elegancia que el filtro más innovador de la app de turno…
Jierro