El mantón de Manila

El mantón de Manila

El mantón de Manila ni es de origen español ni de Manila, procede de CHINA y se llama de Manila porque su ruta comercial procedía de Manila. Existen varias leyendas acerca de su origen, aunque la más difundida es la leyenda de «Las Cigarreras de Sevilla» que se envolvían los fardos de tabaco procedentes de América con los que se protegía de la humedad en los barcos durante el viaje. Las Cigarreras los bordaban y lo utilizaban como mantocillos.

En el Flamenco el mantón bien utilizado es un complemento indispensable del baile, otorgándole movimiento y vistosidad al compás de la música, convirtiendo al mantón en parte del cuerpo del bailaor o bailaora. Pastora Imperio, la Macarrona o Matilde Coral fueron las impulsoras de esta prenda a través de su uso en la Escuela Sevillana…

Se ha inmortalizado esta prenda entre las damas de clases adineradas de seda natural desde el siglo XVIII. Guardado en los baúles de nuestras abuelas hay verdaderas joyas que seguimos luciendo en grandes eventos.

Durante el siglo XIX en Sevilla, las mujeres se reunían para trabajar en talleres en la elaboración de estos hermosos mantones, sin embargo, cuando las modas europeas comenzaron a imponer vestidos de tonos grises, el mantón de Manila experimentó un periodo de declive entre la burguesía que chocaba con sus vivos colores. La Guerra Civil llevó al cierre de los talleres, aunque a pesar de este cambio, las mujeres continuaron bordando mantones en sus propios hogares…

Hoy en día, esta tradición perdura y los mantones aún se elaboran de manera artesanal. La herencia de una habilidad transmitida de generación en generación.

EL MANTÓN DE MANILA ha encontrado su lugar en la cultura española y dentro del FLAMENCO, donde sigue siendo un símbolo de elegancia. Cada mantón es una obra de arte que narra una historia que abarca siglos y continentes, conectando la elegancia del LEJANO ORIENTE con nuestra tierra.

El mantón se ha utilizado en el TEATRO y sobre todo en la ZARZUELA. Ha inspirado a grandes pintores como JOAQUÍN SOROLLA que lo pintó, a BENITO PÉREZ GALDÓS que lo describió en su novela de Fortunata y Jacinta… «Envolverse en él, es como vestirse en un cuadro«…

Jierro


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