Los MASTINES son perros de guarda y el gran medio de defensa de los rebaños trashumantes contra los lobos. Son perros de gran tamaño, especializados en la defensa del ganado. El MASTÍN no ayuda al pastor al manejo de las ovejas, sino que vigila al rebaño detectando amenazas, avisando al pastor y, de ser necesario, se enfrentará físicamente al agresor.
Los perros molones, a cuya clase pertenece el MASTÍN, están extendido por la cuenca Mediterránea, Asia Occidental y Central. En realidad, el MASTÍN es tan antiguo como la misma trashumancia. Los restos zoo-arqueológicos nos dicen que los pueblos prerromanos también debían tener rebaños trashumantes y que el MASTÍN español o el MASTÍN del Pirineo poseen un instinto de guarda muy desarrollado.
Como en todas las razas de perro, el temperamento del MASTÍN viene influenciado por ciertos factores como la herencia genética, el entrenamiento y educación y su socialización… A lo largo de la historia, han sido compañeros inseparables de pastores y rebaños, defendiéndolos con valentía y lealtad.
Existe una leyenda de un mastín español, un noble perro blanco del siglo XIII que salvó la vida del rey Fernando III el Santo cuando paseaba junto al río Carrión (Palencia) y un atacante intentó apuñalarlo. El fiel perro se interpuso y recibió las puñaladas destinadas al rey. Cuentan las crónicas populares que en las noches frías aún se divisa la silueta del perro.
Pero la suerte del MASTÍN fue paralela a la de la oveja merina; cuando la hegemonía lanera de España llegó a su fin, se vendieron muchos rebaños al extranjero y, con ellos, los MASTINES que los acompañaban. También al descender el número de osos y de lobos y la crisis económica de las guerras mundiales y de la guerra civil española, mantener a estos animales se convirtió en un lujo y su número disminuyó…
La historia de los MASTINES no es sólo la de una raza canina, sino la de un símbolo de fuerza, lealtad y coraje que ha acompañado al ser humano desde la antigüedad. Eran auténticos héroes que dejaron huella en la cultura y en la memoria colectiva. Su historia en el siglo XX es la de una raza que estuvo a punto de desaparecer, pero que gracias a la dedicación de criadores apasionados y a unos pocos ejemplares clave, logró renacer y consolidarse como uno de los perros más emblemáticos del planeta.
El MASTÍN ESPAÑOL ha recorrido durante siglos las cañadas reales de la Península Ibérica acompañando al ganado merino. Los pastores les colocaban collares de hierro con púas (carlancas) para luchar contra las fieras. En la antigüedad robar o matar a un MASTÍN de trabajo conllevaba fuertes multas y castigos debido a su enorme valor para la supervivencia del rebaño. Es un legado vivo de la historia y su estampa imponente aparece en obras de arte maestras como «LAS MENINAS» de Diego Velázquez…
Jierro
Imagen: Claudio Gennari, CC BY 2.0, vía Wikimedia Commons
