El paisaje de Sierra Nevada

El simple goce de contemplar desde el ALBAICÍN Sierra Nevada, nos lleva a apreciar la seña de identidad de GRANADA.

En 1989, el Gobierno Andaluz declaraba SIERRA NEVADA Parque Natural, en 1998, el PARLAMENTO aprobó la declaración de PARQUE NACIONAL, convirtiéndose en el más extenso en suelo español.

SIERRA NEVADA puede parecer un territorio demográficamente desierto, donde el hombre es un simple espectador. Sin embargo, en su vertiente SUR, encontramos el primitivo refugio de poblaciones moriscas que escalonaron en bancales sus cultivos, irrigados por acequias que aprovechan las aguas de las alturas glaciares (siembran las aguas).

De esta colonización, en la que los restos árabes se superponen a los romanos, visigodos y tartesos, hoy existen bellas y pobladas comarcas, como LA ALPUJARRA y el MARQUESADO…

«EL DERECHO AL PAISAJE» de todos los ciudadanos hicieron eco en algunos diarios en 1929, como «El Defensor de Granada» al mismo tiempo que las clases populares apreciaban la importancia de estas cimas que marcan el techo peninsular. En ningún otro lugar del país, excepto el archipiélago Canario, hay tanta diversidad vegetal, además 66 son endemismos de las 2.100 especies y subespecies de flora. Los encinares, castaños, melojos, piornales y pinares preservan de las bajas temperaturas y los helados vientos. Los innumerables cursos de agua están flanqueados por choperas y saucedas. En los Cascajares se acumulan piedras sueltas y en los borreguiles (pastizales de alta montaña) encontramos las plantas más raras y valiosas, como la «Manzanilla Real»…

La fauna tiene una de las mayores poblaciones del país de cabra montés, en cuanto a las rapaces destacan el águila Real, el Azor, el Gavilán… y endemismos que corresponden principalmente a insectos, entre ellos 120 especies de mariposas y 37 de escarabajos.

Además de las actividades de montañismo o los itinerarios botánicos o faunísticos, hay quien recorre estos parajes dejándose guiar por las leyendas: Al coronar el MULHACÉN, algún lugareño puede regalarnos el relato de los amores imposibles de Zoraya, esclava cristiana, y Muley Hacen, el antepenúltimo rey nazarí.

Las lagunas glaciares se encrespan y emiten extraños sonidos cuando en el Mediterráneo se anuncia temporal: «Los ojos del mar» llamó a este fenómeno Gerald Brenan.

El cambio climático se está haciendo notar en sus ecosistemas y está originando ya alteraciones en las especies florales, una extinción tan silenciosa como el juego de luces rojizas y violáceas que tiñen las Cumbres cuando el sol se pone al atardecer en el majestuoso y bello paisaje…

Jierro


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