VOLTAIRE en su cuento «CÁNDIDO» arremete contra esos adictos al PARLOTEO que somos todos, gente adorable, desde luego, pero a veces necesitada de un toque de atención.
Hablar mucho y sin sustancia a veces por diversión o pasatiempo e imponer el que se escuche lo que decimos, nos ocurre sin darnos cuenta. Con frecuencia, al hablar con personas que además nos hacen el favor de escucharnos, nos entran pequeños remordimientos de conciencia. Es como si una voz interior nos advirtiera de que nuestras palabras empiezan a estar de más, que es mejor cambiar de tema o guardar silencio. Tambien ocurre al escribir cuando se utiliza un exceso de palabras. Continuamente nos mantenemos inmersos en un incesante parloteo mental que nos impide disfrutar de una mente en calma…
El actual bombardeo de información debería hacer que sus emisiones se cuestionarán más, lo que envían a las ondas o a las imprentas y en el caso de las tertulias que se respetase la palabra, que no hablaran todos a la vez ni se interrumpiera a otra persona cuando está exponiendo su idea… Hago referencia a esas charlas que se dan hoy, que es «MODA», a diálogos repetitivos, sin límite previsto, donde una persona censura a otra y, junto con otras, discuten asuntos y actuaciones de personajes públicos…
Aunque existan hermosas razones, por ejemplo, «ser ecologista»… con ese título permite al hablante dividir al mundo en buenos y malos denunciando y despotricando todos los defectos que se proyectan en esa sociedad culpable del siglo XXI… Más bien, se trata de contrastar estilos de vida, suministrar ejemplos positivos y constructivos, no tararear una crítica que ya es un tópico…
En estos últimos años el mundo ha vivido y está viviendo un momento singular, un tiempo de descubrimiento de cosas sabidas pero aún así «ignoradas» en esta crisis en la que estamos sumergidos, se está desarrollando un creciente interés por aprender, por hallar una concepción diferente del ser humano y de su enorme potencial, por buscar nuevas ideas de la salud y la enfermedad, por vivir un despertar ecológico y de valores humanos, mientras se agudiza una «crisis» de poder y dinero…
Jierro