Es difícil encontrar un origen del FLAMENCO, ya que nace de la fusión de elementos árabes, gitanos, judíos y cristianos. El FLAMENCO tiene mucho de improvisación. Sobre el tablao, los bailaores acompañados de músicos y palmas hilan movimientos e interpretan el sentimiento más profundo del FLAMENCO.
A lo largo del tiempo y a través de las distintas zonas de Andalucía, el flamenco ha ido evolucionando y dando lugar a distintos palos: bulerías, malagueñas, fandangos, soleás o granadinas.
Uno de los factores que distinguen al flamenco es su gran carga emocional. Los bailaores expresan a través de su voz, su cuerpo y su rostro sentimientos tan profundos como la pasión, la angustia, la desesperación o el amor.
El FLAMENCO tal como lo entendemos hoy en día no apareció hasta el siglo XVIII y no se difundió hasta el siglo XIX por medio de los llamados cafés – cantantes creado por Silverio Franconetti…
Las afinidades entre los cantes árabes y moriscos son reales, todo buen aficionado al flamenco sabe que el flamenco es y ha sido mezcla desde sus orígenes. Hay claras influencias de distintas culturas y tradiciones musicales. Es una cultura auténtica y única que cuenta con su parte árabe, judía, gitana y andaluza.
Los ocho siglos de dominación musulmana dejaron en Andalucía una variada y manifiesta raigambre cultural. Y queda claro, que el FLAMENCO evoluciona y se transforma, pero nunca sin olvidar sus raíces, ya que nació de la gente del pueblo, del campo, con escasa cultura, de ahí que hoy no haya nada escrito y todo lo hablado, se va alterando con el paso de los años. El lenguaje del flamenco se manifiesta sobre todo en las letras de los cantes que atesora extraordinarios valores humanos, artísticos y literarios…
El FLAMENCO era apreciado pero se circunscribía a sitios marginales como los cafés cantantes, las ventas, los prostíbulos y las fiestas de señoritos. Los poetas de la Generación del 27 sacaron al FLAMENCO de la marginalidad y lo elevaron al ámbito de la literatura y el arte culto a través de sus obras y estudios, en especial con el poema del Cante Jondo y los Romanceros Gitanos de Federico García Lorca. Junto con Rafael Alberti y Miguel Hernández, músicos como Manuel de Falla y artistas como la Argentinita o la Niña de los Peines, fueron fundamentales en este proceso de reconocimiento, convirtiéndolo en un arte que trasciende fronteras.
Manuel de Falla organizó el Concurso de Cante Jondo de Granada en junio de 1922. «Pastora Imperio» inspiró a Falla «El Amor Brujo», y ella misma lo estrenó en el Teatro Lara de Madrid en 1925, y la Argentinita, acompañada al piano por Federico García Lorca, grabó canciones populares antiguas…
Jierro
