El T’AI CHI es una disciplina ancestral que tiene sus raíces en el taoísmo en la antigua CHINA, es una práctica muy adecuada para los occidentales. Puede ser un factor compensador del estrés, al relajar tanto el cuerpo como la mente. Favorece una buena digestión, aquieta el sistema nervioso, protege el corazón y el sistema circulatorio, relaja las articulaciones y retarda el envejecimiento de la piel. La gracia de los movimientos y la lentitud del ritmo permite aplicarlo a cualquier edad con ropa cómoda y aunque es agradable practicarlo en grupo, puede practicarse a solas.
El T’AI CHI es apropiado para cualquier clima y estación del año, lo ideal es practicarlo dos veces al día: al amanecer y antes de acostarse. Muchos profesores de danza y teatro lo emplean como parte del entrenamiento. En China se recomienda para las convalecencias y sobre todo para personas mayores. Los movimientos relajados y suaves del T’AI CHI evitan la aparición de tensiones y las diferentes posturas mantienen el cuerpo erguido y correctamente alineado.
Existe una tabla de 50 posturas que es sencilla de aprender y puede completarse en menos de diez minutos. El T’AI CHI se basa en la ausencia de esfuerzo. Los movimientos son libres y suaves. Se evita desaprovechar fuerzas innecesariamente. Coordina la mente, cuerpo interno y cuerpo externo…
El método de filosofía de la meditación taoísta probablemente se inspiró en la observación de la naturaleza, sobre todo en el movimiento de animales .
Parece que se basó en las técnicas de meditación y artes marciales. La base de la cultura del arte chino son los principios esenciales de energía, equilibrio yin-yang, sistema medicinal y técnicas de respiración refinada. El T’AI CHI vive y se transmite de generación en generación desde hace siglos como deporte, sistema de defensa y farmacia preventiva que aporta a la gente placer, salud, bienestar y estado de forma óptima…
Seguro que más de una vez hemos sentido admiración cuando vemos a gente, incluso de edad avanzada que practica T’AI CHI…
Jierro
Imagen: Jakub Hałun, CC BY-SA 4.0
