Antaño el invierno era la época del recogimiento, la imagen entrañable, y un tanto bucólica, del grupo de personas reunidas en torno al hogar, pero a veces las cosas cambian, y en nuestra sociedad actual la mayoría de las personas «conocen» solo la Naturaleza por un frugal contacto de fin de semana, identifican el invierno con la estación del frío y la nieve, aunque en nuestras latitudes haya serias divergencias.
Existen regiones en donde la nieve constituye una novedad recordada por muchos años, en donde el frío es mera ilusión y en donde la vida cobra nuevas fuerzas…
¿A quién no le gusta acurrucarse? La historia de las civilizaciones parece mostrar que los seres humanos tenemos una clara preferencia por el calor y rehuímos el frío. Pero existen culturas que han prosperado en condiciones de frío extremo, tan exóticas, ricas y fascinantes como las del trópico.
A menudo la matanza del cerdo se hacía en invierno, así las moscas no acudían en masa y la carne no se echaba a perder tan rápidamente, el invierno es tiempo de podar las ramas de los árboles y talar los ejemplares viejos y enfermos.
El invierno era una etapa bella a pesar de ser tan duro, o precisamente por serlo. Subir a la cima de las montañas donde respirar aire puro y fresco celebrando la ausencia de insectos no se puede hacer en verano…
El invierno era el tiempo de acomodarse detrás de las ventanas con cristales cuando llovía o nevaba o rugía el viento. En el interior de las casas de campo olía a canela, clavo, cera de velas o madera de pino, pero también a humo y otras cosas menos agradables, debido a la escasa ventilación… A veces los animales vivían bajo el mismo techo ya que el fuego se mantenía encendido.
La difusión de sistemas de calefacción seguros y regulables será un aspecto decisivo para el cambio de actitud de la gente moderna en relación con el invierno…
La «crisis climática» está atrasando la fecha en la que empieza el invierno. Y lo que es más: está reduciendo su duración…
Jierro