En defensa del saludo

En defensa del saludo

El día 21 de noviembre, se celebra el DÍA INTERNACIONAL DEL SALUDO. Rescatemos el saludo: el respeto no cuesta dinero. Hagamos como en los pueblos con sabor a pueblo que nadie pasa junto a otro sin que medie palabra.

Existe una estrecha relación entre la alegría y el saludo. Por eso cuando nos encontramos bien, tras la caricia de la sonrisa, se extiende un caudal expresivo: el ademán comunicativo, la parada instantánea, el preludio de la charla…

Hoy entramos en los centros públicos, en los lugares de trabajo o incluso en el ascensor y no decimos un simple «buenos días».

Originalmente el saludo al sol se realizaba por la mañana temprano hacia el sol, para agradecerle al sol su fuerza, su calor y su luz, pues solo eso permite la vida sobre la Tierra. Hoy se practica al iniciar una sesión de yoga. ¡Buen Camino! es el saludo de los peregrinos que hacen la ruta de Camino de Santiago.

Los saludos hablan por sí mismos, un apretón de manos, una mirada, un gesto… nos pueden ofrecer muchas pistas sobre cómo es la otra persona e incluso nos puede llegar a hacer intuir las intenciones o pretensiones que puede tener…

Las formas de saludar son tan diversas como las culturas, pues hay saludos afectuosos, ceremoniosos e incluso sorprendentes (saludos orientales), algunos incluyen el contacto físico y otros no, pero, sin duda, en sus diversas manifestaciones suelen denotar el grado de cercanía, afectividad o interés que se tiene por la otra persona.

Sea cual sea la forma que empleamos al saludar, el saludo es un gesto de atención y cortesía que nunca va a estar en desuso. No dejes de hacerlo porque otros no lo hagan.

¿Cuántas cosas son posibles aún, con un saludo? ¡Practiquemos el saludo en cualquiera de sus formas!

Jierro


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