En la cocina

LA COCINA es el lugar donde se comparten historias, se crean recuerdos y se cultivan hábitos que cuidan de nosotros y de los nuestros. Tenemos que ponernos en la barricada de la COCINA para conservarla y que no nos la arrebaten.

«Se está perdiendo la libertad de decidir qué comes, cómo lo comes, cómo lo haces»… Entre el trabajo, las obligaciones, la vida social y la «comida preparada», sea comprada en una tienda o gestionada por empresas que la envían a domicilio, existen pocos huecos para ponernos con la COCINA. Dejamos algo tan importante como la alimentación, en manos de una industria que trabaja para su propio beneficio económico…

Las COCINAS son cada vez más pequeñas, hasta ridículas en las clases trabajadoras, sin embargo las clases dominantes tienen hasta dos cocinas. Hay ya edificios de nueva construcción que se ponen en el mercado sin cocinas, apenas una pequeña placa y un microondas. Si necesitas algo más, puedes ir al «GASTRO CLUB», un espacio con elementos como horno, freidora de aire y lavavajillas…

Entre los años 60 y 80 la COCINA alcanzó su mayor número de metros en nuestro país y era la pieza principal en nuestros hogares hasta que la dimos por hecho. Ahora, podría desaparecer, por eso es conveniente y urgente repensarla y reivindicarlas como espacios claves para la convivencia y la salud. Las COCINAS que aparecen en las revistas y marcan tendencia, no están diseñadas para ser usadas, sino para ser exhibidas.

La BUENA COCINA hecha en casa, esa que huele a tiempo, a ingredientes reales y a cariño siguen siendo un espacio imprescindible en los hogares del futuro, es un símbolo de estilo de vida. No todos los hogares renuncian a cocinar, aunque en los dos últimos años cerca de 8 millones de consumidores recurren a comidas preparadas…

Cocinar en casa es también una forma de ahorrar, de preparar nuestros propios alimentos y más saludables. Cocinar es una forma de autocuidado, forma parte de nuestra historia personal y colectiva. Cada receta familiar forma parte de lo que somos.

Una casa sin COCINA no se siente como un hogar. Cocinar es mucho más que una tarea doméstica: es una forma de vivir, de sanar, de conectar, de recordar y de amar… En los próximos 25 años veremos cómo la tecnología, la sostenibilidad y el diseño seguirán transformando nuestras COCINAS como hasta ahora. Pero su esencia no cambiará: seguirá siendo el alma del hogar, el lugar donde se cocina mucho más que comida, se cocinarán relaciones, recuerdos y rutinas que nos acompañarán toda la vida…

¿Ha llegado el fin de las COCINAS ABIERTAS? Es cuestión de plantearse si nos gustan o no.

Jierro


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