En la distancia y el tiempo
me duele aquel amor,
que en la oscuridad rancia,
trae a mi recuerdo,
con saudades de antaño,
cuando las hojas caen,
el melodioso diálogo.
Fundida en el paisaje,
el espíritu del bosque,
vaga solitario,
repite ecos y trae,
en la brisa de la tarde,
tus palabras de mentira,
tus verdades de misterio.
De repente, suena esa música,
en cada nota, vivos reflejos,
silbando óperas, algún bolero,
busco con ansia algún remedio.
En tu rostro la sonrisa
oculta sabios secretos,
pero leo en tu mirada,
que ya no tiene retorno,
nuestros compartidos sueños…
Jierro
Imagen: Viacheslav Galievskyi, CC BY-SA 4.0
