En lo «salvaje» nos inspiramos

No pocas normas de conducta de las culturas humanas llamadas salvajes constituyen inmejorables ejemplos de cordialidad, sensatez y respeto.

Se nos puede olvidar que algunas tribus aborígenes ignoraban la palabra «GUERRA» y tampoco la hacían, y sin embargo para nosotros «SALVAJE» es sinónimo de violento, injusto o desmedido…

Decía MIGUEL DE UNAMUNO : «El sentimiento de la Naturaleza, el amor cordial a la par que inteligente hacia la vida espontánea es la cima de la civilización y la cultura».

Si bien apenas queda nada realmente salvaje en el viejo mundo, lo que queda, son los principales tesoros de la vivacidad del planeta, los más bellos y vivos paisajes, con territorios donde todavía viven aborígenes salvajes de los que podemos aprender y valorar de todo aquello que no está sometido al capricho de un modo de vida poco dado a mantener relaciones con la vida espontánea que no suponga su destrucción.

«SALVAJE» quiere decir de la selva, de los bosques… los bosques tropicales y ecuatoriales albergan el mayor número de culturas humanas diferentes que nos quedan y, en consecuencia, el mayor número de lenguas habladas, religiones, filosofías y tradiciones…

Hay que aceptar el tiempo que nos ha tocado vivir, aunque a algunos nos hubiera gustado ser de otro tiempo. Las tareas del presente es no destruir del todo las raíces del pasado, para que quede algo para el futuro.

En lo «SALVAJE» se esconde todavía la mayor parte de las soluciones a los problemas básicos de la humanidad, tanto en el campo energético como en el alimentario o farmacéutico.

Lo «SALVAJE» no sólo ha movilizado las eternas ansias de aventura, descubrimiento o dominio, también ha impulsado a las mejores mentes creadoras. De la admiración por lo intocado nunca ha dejado de manar arte. Allí queda belleza en libertad a raudales…

Jierro


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