¿Dónde guarda ANDALUCÍA su pensamiento? Ni MACHADO, ni JUAN RAMÓN JIMÉNEZ, ni LORCA son poetas andaluces. Los tres son poetas universales, poetas de muchos mundos.
«Campos de Castilla», «Platero y yo», » Yerma» son hermanos de la misma sangre, brotados del mismo tallo, amamantados por la misma savia. La filosofía del pueblo andaluz no está en sus libros. Vive en su gente, en el valor de la palabra hablada.
A LORCA lo mataron en su Granada. ANDALUCÍA llorará por siempre la vergüenza de aquel crimen, la mezquindad de sus culpables. Para ser universal le bastó con escribir en una calle de su pueblo, de la Vega y su paisaje, de gitanas y tradiciones…
La calle es el salón del pueblo, en ella encuentra asiento el diálogo, el ánimo y los humores de unas gentes que se expresan a través de la copla, del flamenco, de un cante que cuenta las verdades secas, lo bueno y lo malo que depara la vida, encerradas entre las broncas notas de una soleá o la melancolía de una copla aterciopelada de romance y misterio…
ANDALUCÍA mira a la calle. «Pocos lugares como éste donde mejor se viva«, su belleza, su paisaje y en sus diferencias es donde es más querida, más entrañable…
Poderoso imán para los turistas españoles y de todo el mundo a ANDALUCÍA en el siglo pasado, un puñado de viajeros descubrieron sus paseos románticos y las alamedas junto a los ríos con luna nueva… En aquellos cuadernos de viaje la idealizaron en mayor o menor medida, crearon una tautología que tiene mucho de verdad y no poco de mentira, aunque hoy día nos resultan manuales insustituibles para entender a la ANDALUCÍA del siglo XXI.
Pero se equivocaron al pensar que ANDALUCÍA constituía la frontera entre la civilización y la barbarie, entre el progreso del Norte y el atraso del Sur.
ANDALUCÍA es su carnalidad, su hondo sentido de la vida, su ausencia de rencor hacia aquellos que la maltrataron. Emociona su ingenio, su inasible libertad, su original rebeldía, su robustez y aplomo ante las amenazas de los poderes y sus clases…
Jierro
