Esclavitud, ahora y antes

La esclavitud permanece en el mundo vestida de forma diferente… Ha sido una práctica general a toda la humanidad durante toda nuestra existencia.

La historia de la esclavitud es la historia de la miseria moral humana… Cómo es posible que, tras la abolición de la esclavitud en el siglo XIX, nada haya cambiado. Existían esclavos en las sociedades etíopes, fenicios, hebreos, asirios, persas, babilonios, cartagineses, griegos y romanos… en las tribus del norte de África, en África negra, en la India y China, en las civilizaciones precolombinas, azteca, inca y maya…

Durante siglos las guerras fueron la forma principal de obtener esclavos. En muchas sociedades los esclavos fueron considerados «cosas». Podían ser marcados con hierro al rojo vivo como el ganado.

El componente sexual marca una clara distinción entre la esclavitud sufrida por los hombres y las mujeres, a ellas, además del trabajo forzoso, se las utilizaba como objetos sexuales de forma generalizada. Y sigue existiendo en todo el mundo. A lo largo y ancho del planeta, los esclavos trabajan, sudan y sufren…

En el siglo XXI existe la llamada esclavitud moderna, más de 50 millones de personas son obligadas a trabajar en condiciones infrahumanas sin que puedan negarse debido a la coerción, amenazas o el abuso de poder…

La cifra no para de crecer, según Naciones Unidas 28 millones, son víctimas de trabajos forzados y el resto viven atrapadas en matrimonios forzados. Los migrantes están afectados particularmente por el trabajo forzoso.

Los consumidores contribuimos, a menudo sin darnos cuenta, en la explotación de otras personas en las complejas cadenas globales de suministros. Vivimos en un modelo de crecimiento económico que ha propiciado el asentamiento de un modo de vida que nos quiere hacer pensar que seremos más felices cuantas más horas trabajemos y más dinero ganemos, y sobre todo cuantos más bienes consumamos…

Como decía ROSA LUXEMBURGO «quien no se mueve no siente las cadenas». Nos invita a revisarnos y a tomar conciencia de las ataduras ocultas que a diario nos rodean…

Jierro


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