Las alcaparras secaron sus frutos,
al sol de julio implacable,
a pedazos cae sobre el pueblo,
nadie pasa por sus calles.
Bajo el cielo azul España piensa,
en el mañana que alborea,
será vacío y de charanga,
o se dignará utilizar la cabeza.
Y tú, QUIJOTE, por el inmenso llano,
irguiendo tu lanza justiciera,
en el suelo tostado, seco y arrugado,
por tierra de lagares, olivos y secanos,
verdeo en las huertas regadas con sudores,
o brillantes de limones ¡si lloviera!.
Más otra nueva etapa empieza,
con esa juventud que hace,
sumar como un milagro las ideas,
y un rayo de esperanza que renace,
y en los corazones siembra…
Jierro
