Todo el mundo experimenta estrés a lo largo de su vida. Cuando alguien sufre de estrés lo primero que tendría que hacer es pedir ayuda. «El camino es más bonito y más fácil cuando alguien te acompaña».
Este acompañamiento puede ser grupal o individual y con prácticas como la gestión de la respiración, saber decir que no, establecer límites saludables, organizar la vida y el tiempo, hacer ejercicio físico y mover el cuerpo como uno quiera, descansar de día y disfrutar de un sueño reparador por la noche, expresar lo que sentimos…
La clave está en hacer diariamente prácticas en las que demos un sentido más profundo a nuestra vida más allá de lo material…
La espiritualidad en términos generales se refiere a la conexión con algo más grande que uno mismo. Algunas personas conectan dentro de las tradiciones religiosas, mientras que otras lo hacen a través de la naturaleza, el arte, la filosofía, la meditación y otras prácticas…
La meditación ayuda a calmar la mente, alejar los pensamientos negativos, no dejarse atrapar por el miedo y dejarlo a un lado y disfrutar del momento presente. Sumergirse en la naturaleza es una manera de practicar meditación y buscar la serenidad. El entorno seguro es un espacio de silencio para lamerse las heridas, para crear, para hacer balance y análisis, para descansar… Los atardeceres, los minutos antes del alba, esos en que la luz es gris antes de que amanezca…
Un lugar donde ser uno mismo, donde no hay esfuerzos, ni fachadas, ni corazas… Salir de la zona de confort es maravilloso, pero regresar a ella es tremendamente necesario para la estabilidad emocional de cada persona. Un lugar de paz, de amparo, la casa, la familia… Ahí donde suben las defensas, sin tener que ser nada más…
Para alcanzar el equilibrio mental, físico y espiritual hay que lanzarse a la aventura de transformar nuestra vida y disfrutar del camino con alegría…
Jierro
