Flor de la carihuela,
por tu modestia te arrastras,
en pleno verano floreces,
bajo un tórrido sol de julio,
observo tus flores blancas,
cuando en la playa amanece.
Un viento de Levante bravío,
bajo los cielos nimbados,
por la arena arrugada,
va a su libre albedrío,
enfría el suelo tostado.
Ha pasado un pescador,
con su caña, red y anzuelos,
un solitario que espera,
frutos en el mar inmenso.
Va cantando un jabegote,
cante antiguo marinero,
el hombre a tientas camina,
y la música reverbera,
con vuelo de golondrinas.
Ha visto un pez de saltar,
su pensamiento flota, navega,
aguarda que la marea fluya,
¡ya no canta!
se ha dormido su voz,
mientras en la claridad salada,
sólo reza el corazón…
Jierro
