Granada

Se cuenta que en una de las habitaciones construidas en torno al Patio de los Leones en la ALHAMBRA, el llamado «Cuarto de los Abencerrajes», el rey Mohamed X «el Cojo», aunque también se dice que pudo haber sido Muley Hacem, mandó degollar a mediados del siglo XV a todos los miembros de la noble tribu de «LOS ABENCERRAJES».

La prueba de semejante crimen es una mancha de intenso color rojo sobre la pila existente en medio de la sala. Aún hoy se escuchan los lamentos de los ABENCERRAJES cuando se entra en el recinto, aunque parece ser que esa mancha no es más que óxido de hierro procedente del agua, habitual en algunas fuentes de GRANADA…

En el último reino musulmán de la PENÍNSULA IBÉRICA, conquistado por los Reyes Católicos a finales del siglo XV, abundan lugares que conservan la memoria de esos años cruciales.

ALHAMA, donde los baños son árabes y cristianos o Santa Fe, donde se firmaron Las Capitulaciones con Cristóbal Colón. El viejo volcán de Sierra Elvira es testigo de la ocupación romana y la lucha contra los indígenas…

El panorama de GRANADA desde Santa Fe es como un ensueño de angustias y fervores. Las memorias del último rey ABD ALLÁH nos sirven de guía para acercarnos a esta ciudad sin parangón en el mundo.

Contemplar hoy GRANADA y con alguna imaginación permite comprender la memoria fraguada en esa ciudad a lo largo de los siglos…

A finales del siglo XV «LA ALCAZABA», mantenía intacto el palacio de los Reyes Nazaríes, «LA ALHAMBRA». Entre las ruinas un grado de serenidad cae sobre las piedras y las ilumina donde en el pasado hubo sombras.

La vida ya no es nunca como antes. ¡DALE LIMOSNA, MUJER, PORQUE NO HAY MÁS PENA QUE SER CIEGO EN GRANADA! ¿Qué fue de las huertas, de los jardines, del espíritu de la ciudad? ¿Queda algo del embrujo granadino, aparte de la poesía de LORCA o la música de FALLA?

Lo mejor es ir por la Carrera del Darro y el Paseo de los Tristes, hasta la Colina del ALBAICÍN donde de vez en cuando se percibe a lo lejos la monumental vista de la ALHAMBRA. Desde SAN NICOLÁS, el descanso permite observar El Generalife, La Silla del Moro y las laderas de castaños que conducen a la Fuente del Avellano…

Jierro


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