Inés de Castro

INÉS de CASTRO (1320-1355) era hija de una poderosa familia gallega. Nacida en la comarca de LIMIA (OURENSE) quedó huérfana siendo muy niña y fue enviada al castillo de Peñafiel (Valladolid) como dama de compañía de Constanza Manuel, quien se desposó con el hijo del rey portugués ALFONSO IV «el bravo».

PEDRO I hizo una alianza de sangre para conseguir la paz entre España y Portugal, se casó por poderes con Constanza Manuel en 1336, no consumándose hasta cuatro años más tarde por la edad de los infantes.
Cuando recibió a su esposa en la Corte Lusitana, cayó rendido ante la belleza de INÉS de CASTRO. Sabido es que el amor mueve fronteras, hace caer reinos y no entiende de alianza ni de compromisos…

La pasión que surge entre ambos jóvenes llega a oídos de su esposa. Con el objeto de separar a los enamorados, Constanza designa a INÉS madrina de su hijo recién nacido, el infante Luis . Luis murió a los pocos meses de haber nacido y el romance continuó…

Constanza fallece en 1345 después de dar a luz al infante Fernando, y PEDRO, viéndose libre, decidió convertir a INÉS de CASTRO en su esposa que ya era madre de tres de sus hijos. Su padre el rey se opone a ese matrimonio, pero PEDRO se casa con INÉS en una ceremonia secreta oficiada por el obispo de BRAGA.

Se instalaron en COIMBRA y ALFONSO IV viendo en peligro la corona y la sucesión del reino, inventó cargos contra la joven, en ausencia del hijo, y la degollaron delante de sus hijos. El solar donde se asentaba es conocido hoy como «A QUINTA DAS LÁGRIMAS».

Pedro inició una guerra civil contra su padre el rey y el reino se dividió en dos. A la muerte de su padre en 1357, fue nombrado rey de Portugal «PEDRO I», en la que proclamó a INÉS de CASTRO como su esposa oficial y madre de sus hijos.

En esta situación llevó un acto de amor, locura y venganza. Habían pasado más de 20 años y decidió desenterrar el cuerpo de su amada que se hallaba en COIMBRA y trasladarlo a ALCOBAÇA. El cadáver fue engalanado con vestiduras reales y sentado en un trono. Nombrada reina consorte, los nobles que la habían traicionado, se vieron obligados, bajo pena de muerte, a rendirle homenaje y a besar momificada mano. Desde ese momento INÉS de CASTRO es la única mujer en la historia que ha reinado después de su muerte…

Jierro

Imagen: Daderot; Dominio público


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