Se decía que en las «Cuevas del Tajo» del VALLE de JOROX se ocultaba un tesoro legendario y para apoderarse de él, una expedición de 17 hombres valientes se adentró en la gruta, pero salieron aterrorizados. Aseguraron haber visto la figura de un animal monstruoso que parecía un dragón y al huir notaron entre sus pisadas enormes huellas de pies desnudos gigantes.
Hoy en día, el VALLE de JOROX, a unos cuatro kilómetros de su municipio «ALOZAINA», es un rincón idílico natural que limita con el pueblo de Yunquera y la Sierra de las Nieves. Allí brota el agua del manantial que da origen al río JOROX y se distribuye por una completa red de acequias y albercas de origen árabe para ser utilizada como fuerza motriz de nueve antiguos molinos, así como para el riego de los fértiles bancales con frondosos huertos. De los nueve molinos de harina se conservan dos en buen estado…
Esta zona poblada desde el Paleolítico, según demuestran restos arqueológicos que se encuentran en el MUSEO ARQUEOLÓGICO de MÁLAGA, fueron hallados en cuevas como las del «TAJO de JOROX», la «CUEVA del ALGARROBO» o «de las VACAS» y en la «CUEVA de la MESA».
El valle del río JOROX separa la Sierra de las Nieves de la Comarca del Guadalhorce donde se puede observar el contraste de las rocas calizas donde se encuentran numerosas simas y grutas y las zonas de regadío. El trayecto desde ALOZAINA en dirección a YUNQUERA se va transformando desde un paisaje rural con campos de olivos hasta un oasis natural donde encontramos una cascada de aguas turquesas y cristalinas…
Su historia se percibe en las calles estrechas y empinadas con la arquitectura típica de la sierra que transmite paz y tranquilidad. Los antiguos canales de origen árabe, aún en funcionamiento, separan el paisaje agrícola del paisaje serrano, y es donde el agua fluye y se escucha, donde se observan a los animalitos que viven sobre la impresionante flora o donde se hace senderismo y barranquismo.
El agua ha convertido a JOROX en un entorno envuelto en un halo de misticismo y naturaleza desbordante, en un paraíso escondido donde antiguamente los arrieros se paraban a descansar y refrescar a sus recuas, donde íberos, romanos y musulmanes dejaron huellas imborrables…
Jierro
Imagen: Por los caminos de Málaga, CC BY 2.0, vía Wikimedia Commons
