Ese día 22 años cumplió.
Cuando la vida se le rompe.
¡QUÉ VIDA! ¡QUÉ CORTA VIDA!
En una pelea medió
donde el veneno hacía daño,
la envidia, el encono, la ira…
quitaron del mundo a PABLO.
Más no siempre las campanas
a negro luto sonaron,
PABLO marchó de peregrino
para acompañar a su hermano,
al que había donado médula,
alargando su existencia unos años.
Antes de emprender el viaje,
también ofreció sus órganos,
a los que de puerta en puerta,
clamaban, con una lista esperando.
Vivirá en varias personas,
su vida multiplicando
y siempre entre nosotros,
seguirá viviendo PABLO…
Jierro
