Tan nocivas y molestas, me causan tal sopor,
que cambio el agua de violetas por insecticida mejor.
Ya están aquí las moscas, no se irán hasta noviembre,
vaya una visita mas larga y tan pesada; no se entiende.
Siempre están dando vueltas, no paran de vigilar.
Si hay una rendija en la puerta, pues se cuelan sin llamar.
Las recibo de buen grado, con la paleta en la mano
y en cuanto se descuidan… ¡ZAS! se han escapado…
