Es tiempo de sembrar semillas,
que la lluvia convertirá en frondosos árboles,
y en las noches de viento murmullen,
cuando pase la húmeda brisa
a la montaña que desde el mar sube.
Y que vuelvan al bosque los duendes
entre troncos y musgos ocultos,
permanezcan en la agreste espesura,
llenándolo de misterios profundos
y sepultando las ásperas breñas…
Y llegue el día, que al contemplarlo,
entonando sus canciones los pájaros,
cuando entren los rayos del alba,
con placer ilumine nuestros ojos,
la tibia luz que el bosque irradia…
Jierro
