Ernest Heminguay estuvo en los Sanfermines de Pamplona por primera vez en 1923 y sus visitas se prolongarían durante muchos años. Fue un gran admirador de las ferias taurinas y en 1926 publicó la novela que contribuiría a dar a conocer los Sanfermines a todo el mundo «FIESTA» donde relata diversas escenas inspiradas en lo que vio, uno de los hechos que más le impresionó en una de sus visitas fue la muerte de un mozo por asta de toro.
A partir de la publicación de su novela, un alto número de norteamericanos decidieron visitar Pamplona en San Fermín…
Documentos históricos atestiguan que el culto a San Fermín en Navarra data del siglo XII.
El obispo de Pamplona Pedro de París consiguió para la ciudad la primera reliquia: un hueso de la cabeza del mártir. Después se trajeron más reliquias que se guardaron en una arqueta gótica de la Catedral de Pamplona.
El calendario litúrgico fijó la fecha de la fiesta religiosa el 10 de octubre en recuerdo de la entrada de San Fermín en Amiens, se celebraba la «Comida de los Pobres» organizada por el Ayuntamiento en el Hospital de los Labradores en la Plaza de la Virgen de la O, pero debido a las inclemencias del tiempo en el mes de octubre se solicitó trasladar la fiesta al 7 de julio.
La fiesta religiosa se fue completando con otros actos populares como las ferias de ganado y las corridas de toros.
En 1591 los pamploneses de entonces disfrutaron de los festejos que comenzaron con la lectura del pregón bajo el sonido de un gran número de tambores y clarines, además de danzas, obras de teatro, cabezudos y corridas de toros…
Año tras año se fueron completando los festejos con los encierros y fuegos artificiales a pesar de los esfuerzos del clero que en las Cortes de Navarra denunciaban lo que consideraban grandes gastos, los excesos en el comer, beber y la relajación en el decoro, reclamando una vuelta a lo puramente litúrgico de adoración al Santo…
No pudieron apartar al pueblo de esta forma de vivir la fiesta, por lo que en 1684 se derogó toda la legislación que existía sobre este particular.
Ya en el siglo XX las fiestas se muestran en su máximo esplendor exceptuando las veces que fueron suspendidas por la GUERRA CIVIL y otros desgraciados acontecimientos. En estos dos últimos años por la Pandemia del Coronavirus.
La ciudad se queda pequeña para albergar al gran número de visitantes que acuden todos los años, sin embargo la hospitalidad de los lugareños, el ambiente participativo que se respira en la calle hace que los de fuera se sientan como en casa y se integren en la magia de la fiesta.
En el caso del grupo de extranjeros de países anglosajones y suecos la integración ha llegado a crear sus propias peñas, algunas con una historia de más de 30 años.
La Peña Sueca se fundó en 1975.
Los festejos comienzan con el lanzamiento del chupinazo desde el balcón del Ayuntamiento de Pamplona a las 12 del mediodía del 6 de julio, y terminan a las 00:00 horas del 15 de julio con el POBRE DE MÍ…
Jierro
