Pegó en la puerta y vino a tocarme el corazón. Llegó con una bolsa, donde traía un ramillete de flores de tela: margaritas y violetas blancas… También un lápiz y un papel.
Por el lenguaje de señas, entendí que le escribiese en el papel, el nombre de las flores que había dibujado muy toscamente.
Antes de morir su madre, él había quedado afectado en su cerebro por un ictus, aunque seguíamos entendiéndonos siempre…
En el invierno iba a coger espárragos y luego me los traía…
Yo quise seguir enseñándole a escribir de nuevo, pero al final lo dejó…
Nos despedimos con un abrazo…
MARGARITA, se llamaba su madre…
