Cámara en ristre
el turista quedó frustrado,
para enriquecer su colección,
venir desde tan lejos
a buscar un original retrato.
El único pintoresquismo
era la compra en un mercado;
aunque captó las imágenes
en el grabado cruel pero exacto
de un pueblo requemado por el sol,
que durante siglos, SIEMPRE,
promesas propias y diezmos ajenos pagó.
Entre el barullo de vendedores y compradores,
durante todo el tiempo necesario ha observado:
¡Como la verdad se muestra
e irrumpe excitada, lejos del engaño,
en un reflejo de sus obreros parados!…
Jierro
