jueves, 13 de enero de 2022 – 08:03

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En 1734 el maestro Menón Garrido Martín, de la población de OHANES en la Alpujarra almeriense, se queja al alcalde Bartolomé Zancajo del estado en que se encuentra una de las vigas del colegio y del peligro que supone. Y le escribe una carta explicándole que puede ocurrir una desgracia sí se cae la viga, además de que entra agua de la lluvia por el techo con la consiguiente humedad y frío en la escuela…

El alcalde le contesta diciendo que el tío Sarmiento le ha dicho que no hace 60 años que se puso la viga y que no son más que excusas y pretextos para no dar golpe y que si tiene reuma que vaya a la escuela con una manta. Y no obstante enviaré uno de estos días a algunos de mis subordinados. Y ojo, que su engaño le estaría estar otros 6 años sin cobrar los 500 reales de su sueldo.

El maestro contestó: Hace 8 meses que pasaron las lluvias del invierno, y yo siempre mirando a la viga, con la inquietud consiguiente ¿ Caerá o no caerá? Y así un día y otro, sí usted no cree puede mandar dos personas peritas o venir usted mismo

El alcalde le contesto: Sepa el señor maestro que si no le conviene la escuela puede pillar el camino para irse a otro sitio, que aquí para lo que enseña falta no hace. Para coger un moncaje basta y sobra con tener fuerza para ello. No obstante nombraré una comisión…

Informe de los peritos: Opinamos, creemos y pensamos que la viga que ocupa el centro de la clase, no se ha movido, sólo se lía abajo cosa de 10 o 12 deos, pero como quiera que la madera es un cuerpo astilloso, tiene que crujir antes de pegar el golpazo dando tiempo a que se salven por lo menos 7 u 8.Decimos por lo cual que el peligro que ofrece la viga es leve o sea de poca transcendencia…

El día 14 de octubre de 1740 se hundió el techo del salón de la escuela pereciendo el maestro y los 14 niños que en aquellos momentos daban clase…

Jierro


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