Con alpargatas y pantalón de pana,
campesino de frescura subterránea,
en el monte al cuidado de sus cabras.
Me hablaba de cantos de ruiseñores
en árboles de altas ramas,
me contaba cuentos de animales,
historias de pájaros que trinaban…
Un día se empeñó un vecino
que vivía a larga distancia
comprarle alguna de sus cabras.
Él las conocía por sus nombres,
¿cuál de ellas? De mal genio y mohíno
le vendió una de mala gana…
Regresó a su casa, el ganado recogido,
habían pasado varias semanas
cuando vio un perro acompañado
desde la ventana de su casa.
Se asomó a la puerta descreído
y corrió a la vez ilusionado;
pues el perro la trajo de vuelta
encontrando la casa de su amo.
Jierro
