jueves, 14 de octubre de 2021 – 06:46

jueves, 14 de octubre de 2021 – 06:46

La importancia de vivir cuando nuestros sentidos están plenamente despiertos no está en la comida ni el vino, ni el tabaco, sino en la NATURALEZA y su espectáculo tan intenso y variado al envolvernos por completo de sus olores y colores, del aire que respiramos.
La belleza no es otra cosa que la NATURALEZA combiante: de nieblas que bajan, de nubes que pasan, de sol que se pone y luna que nace…

Sólo los que viven en calles de cemento y pisos alfombrados pueden llegar a olvidar mirar de noche las estrellas o salir a contemplar la amanecida, por los meros hábitos de vivir en la ciudad.

Parece que en la actual vida artificial supercivilizada, el hombre se ha apartado demasiado de las sencillas leyes de su ser natural, y los resultados son depresiones, celos nerviosos, ambiciones frustradas, infelicidad…Esto sugiere que tenemos que vivir en contacto más íntimo con la NATURALEZA y recobrar ese contento, nuestros derecho heredado como animales hasta que lo perdimos debido a la civilización.

Las doctrinas de la tiranía o la servidumbre espiritual o política nunca dan la serenidad que se encuentra en la NATURALEZA.
No hay olor más sano que el de los bosques, sobre todo cuando llueve, ni fragancia tan sutil y tonificante como la de las plantas silvestres…

Cuando tengamos algún problema o nos encontremos abatidos por alguna depresión extraña, salgamos al bosque o a la orilla del mar y sentémonos a contemplar la NATURALEZA, entonces ella se encargará de hacernos las cosas más sencillas…

Jierro


Publicado el

en

por