El viento agita las llamas
que tienen fulgor violáceo,
del fuego casi extinguido,
en las montañas quemadas.
Bomberos en la noche velan
por el campo ennegrecido,
el rescoldo casi apagado
y rompe el silencio, un suspiro
del pensamiento sujeto
a recuerdos ya antiguos,
de jaras, torviscos, brezos,
siemprevivas,mejoranas…,
por laderas y montículos
en el bosque centenario
de castaños y quejigos,
cuyas frondas verdinegras
en sus copas entretejidos,
nidos de cardelinas, ruiseñores,
carboneros, petirrojos, herrerillos…,
habitaban el paraje verde,
cerca del paso del río…
Jierro
