Lágrimas, ellas no avisan,
van resbalando en la cara,
pronto saldrá una sonrisa
en auxilio a mitigarlas.
También el dorso de la mano
las mejillas acariciara,
pues tienen que salir todas,
echar fuera las ansias,
los sentimientos frustrados
y las penas enconadas.
Cuando los ojos están secos
llega una serena calma
a tranquilizar los sentidos
y escondrijos del alma.
Es bueno llorar con risas,
sanar penas, aliviarlas,
llorar y reír al mismo tiempo,
es el secreto del alma…
Jierro
