jueves, 24 de septiembre de 2020 – 07:50

jueves, 24 de septiembre de 2020 – 07:50

El ídolo hecho de barro,
cuando la fama se acaba,
se rompe en mil pedazos,
se queda solo, en el polvo hundido,
silencio siempre, allí resuena,
sin otra voz que llegue a su oído.
Y en su corazón ya lastimado,
ahoga la esperanza confundido,
en vano, bajo su sueño de luna,
desengañado, cae en el olvido.
Aquellos tiempos se fueron y su alma,
aún conserva los bellos recuerdos
del alegre calor de las palmas.
Los que ayer exclamaban: ¡BRAVO!
entre vítores, al que el cenit tocaba,
Luego, rodando el mundo,
Vuelven la espalda…
Y hoy, él, ya no es nada…

Jierro


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