Ídolo de barro

Ídolo de barro

El ídolo hecho de barro,
cuando la fama se acaba,
se rompe en mil pedazos,
se queda solo, en el polvo hundido,
silencio siempre, allí resuena,
sin otra voz que llegue a su oído.

Y en su corazón ya lastimado,
ahoga la esperanza confundido,
en vano, bajo su sueño de luna,
desengañado, cae en el olvido.

Aquellos tiempos se fueron y su alma,
aún conserva los bellos recuerdos
del alegre calor de las palmas.

Los que ayer exclamaban: ¡BRAVO!
entre vítores, al que el cenit tocaba;
Luego, rodando el mundo,
vuelven la espalda…
Y hoy, él, ya no es nada…

Jierro


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