jueves, 27 de enero de 2022 – 08:10

jueves, 27 de enero de 2022 – 08:10

Cada día la aurora tras el monte,
la curiosidad me hizo hacer el camino,
más allí no acababa el horizonte,
encontré otros senderos indefinidos:
Un valle desierto desde Oriente,
empujaba la brisa a los sentidos,
bañando con perfumes permanentes
de romero, espliego y tomillo.
El alba, sin casa alguna,
su luz reflejaba lo divino,
viajando con el día hasta el Poniente,
oculta su presencia en el inicio.
Vuelve de nuevo y eternamente
con inmortal destello blanco amarillo,
Dora y abre flores nuevas,
despierta a la vida el presente,
el milagro de lo amanecido…

Jierro


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